En el último día de trabajo y pruebas, agregamos una quilla a nuestra embarcación, modificamos la placa de propulsión y agregamos ciertas modificaciones a la cubierta.
La Quilla:
Trabajando en el taller de mecánica, confeccionamos una quilla de acero que agrega estabilidad y ayuda a mantener el curso.
Aproximadamente la quilla aporta todo el peso de la embarcación sin ella, por lo que durante las pruebas fue imposible volcar el bote, dejándonos tranquilos para la competencia minimizando el margen de error y desviación de nuestra proyección del tiempo que demorará el bote en recorrer la distancia.
Optamos por la quilla lastrada o de bala, que ayuda a bajar el centro de gravedad de la embarcación, contrarrestando el efecto de "subida" del mismo que genera la botella de agua transportada (ubicada en el centro de la cubierta) .
Mostramos a continuación imágenes de referencia para la quilla, la cual mostraremos en la próxima actualización

Placa y Propulsión:
Seguirá siendo semi-esférica pero se dispuso sobre un dispositivo que permite regular la altura y ángulo, frente a variaciones de la altura del chorro.
Esta última modificación permite maximizar el aprovechamiento de la energía del chorro de agua, pero incrementa las opciones de que la embarcación pierda el rumbo o se desvíe de la trayectoria debido a la gran cantidad de impulso que recibe.
Optamos por competir para ganar, por lo que este último "trade off" nos permite arriesgar más en nuestra búsqueda de menores tiempos.
Pruebas:
Logramos recorrer la distancia pedida en un gran número de intentos, aproximadamente un 80% de ellos, pero notamos que durante el primer segundo, es decir; mientras el chorro incide con su mayor fuerza sobre la placa, las posibilidades de que la embarcación se desvíe son muy altas.
Las razones de lo último son: el oleaje de la piscina de pruebas, la inclinación que toma el bote y el efecto del chorro sobre la placa.
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